Archivo mensual: mayo 2006

Muerte por desnutrición

Últimos informes de UNICEF, desde el Fondo para la Infacia de la ONU:

La desnutrición afecta a 146 millones de niños y es la causa de muerte de 5’6 millones de ellos al año

El informe se titula “Progreso para la Infancia: un balance sobre la nutrición”, y lamenta, con medio labio caído, que el número de niños y niñas menores de cinco años que tienen un peso inferior al normal ha descendido, desde 1990, tan sólo un 5%…

Habrán caras tristes un rato. Y quizás en la noche, un subconsciente cristiano soñará que en realidad la muerte no es tan perversa en esos rincones de la tierra y que las almas de esos niñitos muertos vagarán felices pensando…

…Recuerdo el día de mi muerte. Siempre habría creído que moriría sin más, como el resto de personas que había visto a mi alrededor desde que nací. Mi organismo dejaría de funcionar y mi reloj se pararía…y acabaría mi existencia. Pero no fue así. Mi muerte voló por encima de todo lo que había vivido hasta ahora. Después de las risas, los llantos, mi sufrimiento…después del hambre, de la pobreza…después de mi vida me he convertido en algo así como un ángel. Ahora vuelo, ajeno a todo, fingiendo no darme cuenta de lo cruel que era todo allí abajo y sonriendo por lo feliz que sí es todo aquí arriba… De lo que fui ya sólo queda mi cuerpo vacío, ahora ya sí puedo ser todo lo que llevaba encerrado dentro…ahora seguiré volando, ajeno a todo, oyendo nuevas risas y nuevos llantos, nuevas voces; sintiendo el aire…pero sin ser. Sin frío, sin angustia, sin miedo…sin corazón…

Pero todo sonará demasiado lejano. Y sin ser capaces de comprender, ni siquiera intentándolo, que se siente desde el alma de esos niños que representan los ojos, la voz y el alma de la melancolía.

Anuncios

El elefante encadenado

La relación de Julio con su padre, Ricardo, es sumamente triste. Tan sólo tenía nueve años cuando éste murió. Era un hombre de negocios y andaba viajando continuamente. Se había perdido numerosos aconteciientos: navidades, cumpleaños, vacaciones de verano… Sin embargo, al niño se le olvidaba todo cuando él volvía y, con su carismática sonrisa, le aseguraba el mundo. Esa semana, le prometió que esa vez sí llegaría a tiempo, que ese partido no se lo perdería. Lo hizo porque era un evento importante; Julio jugaba en la final del torneo de fútbol de su ciudad, era un delantero-centro genial. El sabado por la mañana, esperaba ansioso su llegada pero, como siempre, Ricardo tardaba demasiado en apareces…aunque esta vez fue distinto. Sigue leyendo